Los cimientos, los materiales, los espacios, las medidas y el buen hacer de cuatro mujeres que dan y reciben para que semana tras semana la edificación crezca y se haga más sólida.
La historia empieza con unas hijas que se conocen, se hacen amigas en una urbanización cualquiera de Madrid, y continúa con unas madres que comparten pequeñas y grandes cosas. Se cuentan, se protegen, se ríen y se ayudan.
Muchos son los hitos, los motivos que fraguan esta relación: la generosidad, la humildad y el compartir sin miedo al juicio, pero lo que más me sorprendió fue la entrega con la que Laura me contaba cómo estaba disfrutando de la preparación de este regalo. Hablar de su amiga Montse era para ella, su regalo.
No he dudado nunca, en todos los encargos que he tenido de este tipo, que quien lo solicita, disfruta porque busca en los recuerdos, algo así como abrir una gran caja de fotos y pasar una tarde reviviendo historias… pero lo de Laura, me ha fascinado. La pasión y la energía en cada detalle que cuenta, la rotundidad en las respuestas y la chispa en la mirada cuando recuerda cualquier anécdota.
El pilar y columna vertebral de esta amistad, una frase: "Para eso estamos".
Los cimientos: muchos y variados. Eso sí, cada día más compactados.
¿Sabéis una cosa? Cada vez me gusta más este tipo de encargos, porque me da la oportunidad de conocer a gente estupenda y experiencias de vida enriquecedoras, aparte de poder contribuir, aunque sea momentáneamente, a la felicidad de alguien.
Y aquí me tenéis si necesitáis o habéis pensado en algo especial para alguien especial.
Virginia








