14.4.14

Personas: primeras impresiones…


Son curiosas y no exentas de cierta gracia las primeras impresiones, y no hablo sólo de las físicas, que tienden muchas veces a producir cierto equívoco. Me llaman mucho más la atención las expresivas, las ausentes y herméticas, las que verbalizamos y las que sin darnos cuenta realizamos con todo nuestro cuerpo.

Sería capaz de describir a una persona por su energía al hablar, su ritmo en las palabras, sus intermitentes gestos con las manos o su brío al caminar…

Sería capaz de describir a una persona por la elección de sus palabras… y su tono al escribir.

No lo voy a negar, soy observadora, muy observadora y por regla general no olvido una cara a la que asocio con una actitud, un ademán o un tono de voz.

Me gustan las personas, aprender de ellas, de cómo enfrentan sus vidas, qué les remueve por dentro y cuáles son sus aspiraciones. Te encuentras altivas sin base e humildes con clase. Generosas, optimistas, justicieras, pasotas y vulgares tramposas… Aprendo de todas.

Me enternecen las historias auténticas, sin trampa ni cartón, la valentía de quien no teme que le juzguen por lo que dice, hace, piensa o muestra. Que se exponen y se esfuerzan en encontrar las palabras para hacerse entender. Que buscan compartir experiencias, dudas y planes de futuro. Que son agradecidas…

Con los años me he ido dando cuenta que la pose no vende, no enamora, no interesa y no genera confianza… como en la publicidad, cuanto más coloquial y sencillo sea el mensaje, más llegará.

Con los años me he ido dando cuenta que ser fiel a tus principios, a tu sonrisa y a tu camisa blanca es garantía de honestidad, aunque sólo sea contigo mismo.


Virginia

11.4.14

Mmm… Ajoblanco con aroma de huevos fritos


Hoy una tapa o entrante fantástico para estos calores que nos visitan. Aparte de la sencillez que derrocha la receta en cuestión. 

Se trata de un Ajoblanco con aroma de huevo frito. Y no penséis que se le añaden esas esencias invento del demonio, no, se le añaden unos huevos fritos como Dios manda, y es que me entra la vena manchega y me quedo sola.

Bueno, ya sabéis, tirar de mandilón y manos a la obra.


Los ingredientes: 4 huevos, 125 grs de almendra molida, un trozo de miga de pan del día anterior (tamaño de una naranja pequeña), ajo molido (cucharada de postre, pero va en gustos), unos 400 ml de agua, pimienta molida, aceite virgen extra, vinagre, sal y jamón serrano.

La infraestructura: sartén, batidora y microondas.

Los pasos: Lo primero es hacer los 4 huevos fritos y dejarlos enfriar. Es conveniente cuajar un pelín más la yema que con estas temperaturas no queremos tener problemas con la salmonela.

Vertemos en un recipiente la almendra molida, el ajo molido, los huevos fritos, la miga de pan que la habremos empapado en agua, la pimienta molida (al gusto), el agua y aliñamos con el aceite, el vinagre y la sal. Trituramos con la batidora hasta que nos quede una crema ligera y fina. Probamos y rectificamos de aceite, ajo, pimienta o sal si fuera necesario.

Mete en el frigorífico y déjalo enfriar.

Mientras haremos el crujiente de jamón, tan simple como poner unas lonchas finas en un plato y meterlo en el microondas durante un minuto. Valóralo dependiendo del grosor de la loncha. Cuando esté frío, rómpelo con los dedos en pequeños trozos. Reserva.

Sirve en unos vasitos una pequeña cantidad y luego echa por encima unas virutas de jamón y unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Puedes acompañarlo con una tostada con más jamón.

Ya estás tardando en probarlo, está realmente bueno, y el toque de los huevos fritos lo hace sencillamente espectacular.

Te animas?

Buen fin de semana y que lo disfrutéis.

Virginia


10.4.14

Verdad verdadera…


Por mucho que yo quiera añadir, creo que está todo dicho…

Virginia

9.4.14

De esperas y momentos…



Últimamente ojos y oídos son pequeñas aspiradoras que absorben todo tipo de estímulos. Veo cosas que me sorprenden, emocionan, inspiran, irritan, alegran y 
desconciertan. También oigo frases, juicios de valor, pensamientos íntimos, deseos y dudas que me hacen reflexionar e imaginar distintos escenarios.

El otro día, hablando de mercados, de planes estratégicos y DAFOs alguien dijo, y lo dejo en alguien porque no sé si cuento con su aprobación para dar más datos, que hubo un momento en su vida en que "se sentía siempre como si estuviera en una sala de espera…"

Fue oir esa frase tan gráfica y con tantísima trastienda y ponerse mi cabeza a pleno rendimiento. 



Quién quería una situación tan desconcertante?
Cuánto tiempo se estaría en ella?
Cuándo era el momento, el turno?
Quién estaba delante y por qué?
Se estaba en la lista?
Se nos olvido pedir cita y por eso nos ignoraban?

De quién dependía el cambio?

Quizá, después de esperar estúpidamente era mejor levantarse, preguntar e iniciar el paso.
Quizá, mejor mirar a nuestro alrededor y ver que a lo tonto a lo tonto, revista a revista, nos podemos quedar solos esperando.

Y eso no lo queremos ninguno ¿verdad?

Virginia

8.4.14

El, la lista y sus pensamientos…



Escribía en cualquier papel sus pensamientos,
montones y montones de papeles le rodeaban,
notarios de su vida y sus deseos, pero mudos ante sus preguntas…

En ese preciso instante, ¿de qué servía escribir tanto 
si no encontraba la maldita lista?
¿si era incapaz de descifrar, traducir y digerir tanta energía escrita…?

Los encontraba bellos, espontáneos y muchas veces inútiles…

Por Dios, dónde la había puesto…? 
La lista… 
la de la compra.

Virginia
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