16.9.15

Diseño + Humor: No he podido reprimirlo…

Y es que esta serie de fotografías de Bettina Güber, llamada Little Secrets, son un auténtico poema en cuanto a la visión femenina de algunas cosas. Empecemos porque a servidora, que lleva gafas desde los seis años, le ha entrado una necesidad irrefrenable de tener un hombrecillo-limpiacristales. Sí, ese amigo que permanecerá a nuestra vera y no dudará un instante en ponerse bayeta en mano y dejar los cristales como los chorros del oro.

Pero ¿qué me decís de ésta? Este hombrecito con la llana, dale que te dale al corrector para camuflar ese granito impertinente. Probado, lo de la pasta de dientes la noche anterior es un timo. Y otra apreciación, sin un triste arnés que le proteja del abismo en caso de estornudo…



Lo de esta fotografía ya es de traca. Esa señora con esa indumentaria, que bien parece llegada de Florida (USA), y con que alegría y brío se maneja, oiga.





Esta es unisex. Aquí tenemos al ñapas de uñas. Un poquito de cortauñas por aquí y un poquito de pegamín por allá. Niquelao! Ya no se engancha la ropa.





Para terminar la serie, una que es para nota y muy necesaria cuando llegan los fríos. Bálsamo labial a carretillas, que si no hay que llamar al operario retoques que es más caro y se nos queda cara de momia sin poder sonreír.

¿Qué? ¿Os han gustado? Y es que la escala y la imaginación nos pueden regalar estampas como estas. Pero no os penséis que el trabajo de Bettina es todo así. Noooooo, os sorprendereis del maravilloso, delicado, elegante y evocador trabajo de fotografía que tiene en su haber. En el nombre tenéis el enlace a su portfolio de Behance.

Feliz día 

Vir

14.9.15

Qué guardará este paquete?


Hacer un regalo de los de "porque sí" no tiene nada de compromiso y mucho de recuerdo y agradecimiento. Mucho de "esto es para ti, porque no puede ser para otro", pero si además el regalo no se compra, sino que se piensa y se elabora, te da una libertad infinita para cavilar sobre esa persona e intentar que le guste.

Eso fue lo que pasó con una amiga que nos acogió en su casa y nos trató con un esmero y cariño especial.

Esta mujer es inteligente, sensible, directa, entrañable y muy, muy castellana. Adora la tierra, las buenas y sanas costumbres, y como no, la buena mesa. 

Varias ideas se fusionaron para crear sobre un plato blanco de loza, la ilustración, pero no sólo era eso, también el diseño contemplaría la forma de entrega y el ritual del desembalaje. Todo muy enraizado con el campo, el alimento, los materiales nobles, el color de las cosas, la relevancia del origen, el pasado, el calor, el detalle…

Tampoco voy a desvelar el porqué del animalito elegido, esos ya son códigos que sólo algunos deben leer.





Utilizando una mezcla de goma laca en escamas y etanol, además de pigmento de cobre se creó el fondo. Una vez seco se procedió a dibujar con rotulador de base de alcohol y con técnica puntillista la figura del animal. 


Para el envoltorio tiré de recuerdos…

Visualicé mi infancia en el pueblo, esos manteles de algodón para comer, esas grandes servilletas y paños en los que se guardaba la hogaza del pan, las macetas del patio, la madera y las fuentes decoradas en el centro de la mesa…

Tan sólo era reproducir ese cuidado y envolverlo dentro de un paño de aquellos, y para cerrar el paquete una arandela de madera y una rama con frutos. Sencillo y con ese sabor que ella y yo compartimos.

Espero que os guste tanto como a ella… Feliz lunes.

Vir

11.9.15

Where are you going? o quizá una de preguntas comprometidas…

Diseño: Virginia Manzano



El otro día tuve que responder a esta pregunta: ¿dónde vas?. 

Lo que a priori parecía sencillo, cuando me puse delante del ordenador, se convirtió en una larga pregunta, con un silencio sepulcral. Ostras, tú, a ver si va a ser que no tengo ni idea de dónde dirigir mis pasos a corto, medio y largo plazo…

No hago alarde de clarividencia, ni de seguridad plena, ni de haber estructurado mi vida como si de una novela se tratara, pero si hago gala de básicos o fondos de armario que no pienso sacrificar.

Uno de estos básicos quedó marcado cuando una persona de cierta edad le dijo a mi hijo: "A mi edad ya no tengo nada que aprender". Me entristeció tanto escuchar esas palabras, que me hice el firme propósito de que fuera dónde fuera siempre aprendería.

También sé que quiero seguir haciendo lo que hago, disfrutando con el trabajo. Que aunque el horizonte a veces sea mezquino, siempre hay motivos para seguir.

Desde pequeña he querido ser lo que soy: diseñadora e ilustradora, creadora de historias o notaria de ellas, voz de los que confían en mi con un encargo y a los que mis palabras e imágenes les llegan.

Quiero seguir confiando en la gente y no ponerme una coraza.
Quiero tener equilibrio que me deje soñar por las noches.
Quiero querer y que me quieran,
y aunque la tómbola puede traer números buenos y malos, se intentarán encajar dentro del juego.

Y tú, ¿te lo has preguntado? 

¿Dónde vas?

Vir

9.9.15

Libros que cuentan y no terminan…



No descubro nada nuevo si digo que los libros tienen magia. El simple hecho de verlos apilados en una estantería nos produce ya un encanto especial. Pero los que hoy os traigo, cuentan historias de otro modo. Crean mundos fascinantes que imaginamos habitados, con olores propios y sonidos hipnóticos…

La artista Su Blackwell nos invita con estas esculturas a descubrir mundos paralelos más allá de las líneas y las palabras. Nos invita a viajar por un espacio lleno de detalles, de personajes y objetos que nos dan claves para imaginar.

Partiendo de un libro, lentamente va tomando prestado pequeños trozos, hojas al completo y los va dando forma. Más tarde, incorpora detalles con un nivel de acabado extraordinario y a muchos los dota de luz para que la magia termine de envolvernos.












Esta artista hizo una serie especial sobre las casas, casitas en el bosque, faros, palacios, pequeñas capillas, ambientes algo más urbanos, fondos submarinos… y en cada uno de ellos consiguió impregnar una pequeña historia que nos regresó a ese asombro infantil muchas veces olvidado.

Y cuando digo en el título que cuentan y no terminan es porque no tienen un final a no ser que tú se lo pongas. Curioso, ¿no?







Disfruta de ellos, y recuerda que en el nombre del artista he dejado un enlace a su web para que te deleites mucho más.

Feliz día.

Virgini
a

7.9.15

Yo también subiría a un tren…

Grupo de refugiados sirios caminando por las vías.
Vía: La Vanguardia.



Yo también subiría a un tren 
por miedo, hambre y por espanto hacia lo más cercano.

Yo también subiría a un tren 
y me lanzaría al camino 
y chillaría si me arrancaran de los brazos a mi hijo.

Yo también me agarraría a una vía, 
si quisieran arrebatarme una oportunidad de futuro.

Yo también caminaría sin mirar atrás y atravesaría parajes inhóspitos 
si el frío, minuto a minuto, congelara mi vida.

Yo también cargaría lo justo 
y confiaría en la bondad de la gente, 
y en la empatía ante el terror infinito que produce una guerra.

Yo también cogería un tren hacia Dios sabe dónde 
porque lo que dejo atrás es un cruel agujero negro.

Yo también cogería un tren…
y no por cogerlo soy una apestada con intención de arruinar la vida de otros.
Mi vida era como la tuya, y como tú, mi prioridad es y será siempre proteger a los míos.
Salí de casa bien vestida, con dinero y mucha incertidumbre, 
pero los días, los kilómetros, el llanto y el miedo, pasan una larga factura.

Yo también cogería un tren 
si la muerte me persiguiera…

• • •
Es difícil quedar al margen del horror, y pensar en cosas agradables y bonitas, cuando a otros les falta lo más básico y sus hijos quedan en el camino.

Hoy que regresa este blog a este mundo 2.0. solo quería compartir un recuerdo, una llamada, una angustia ante algo de lo que nunca nadie está libre.

Tampoco quería dejar pasar la oportunidad de recordar un libro ("Entre tonos de gris" Ruta Sepetys) que leí y que me ha hecho visualizar mejor este drama que estamos viviendo.



Bienvenidos, y una vez más gracias por estar ahí.

Virginia
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